Cuidando la Comunicación

Características del Equipo Ideal según Francesc Borrell

Escrito por cuidando-comunicacion 21-07-2009 en General. Comentarios (1)

 

Fuente: Borrell F. (2004) Cómo trabajar en equipo y crear relaciones de calidad con jefes y compañeros. Gestión 2000.com. 1ª Edición

 

1. Las personas son generosas. Admiten dar más de lo que reciben como una característica intrínseca a trabajar en equipo.
 
2. Las personas se respetan porque se consideran entre ellas buenos profesionales, y sus habilidades se complementan perfectamente.
 
3. Las opiniones novedosas se escuchan con respeto, aunque no sean viables, y se intentan aprovechar las sugerencias de todo el mundo. Hay voluntad de decidir por consenso, pero tampoco se evita asumir responsabilidades cuando es necesario.
 
4. El responsable de equipo está atento a una participación uniforme de todos, y él mismo evita convertirse en el eje insustituible del equipo, delegando y potenciando responsabilidades, pero siempre es el primero en cumplir con las obligaciones.
 
5. Se apoya la discrepancia pero se exige solidaridad en el consenso. Los desacuerdos no evitan que se mantenga la unidad.
 
6. Todos tienen su papel en el equipo, permitiendo que cada cual construya y cultive su prestigio.
 
7. El equipo invierte tiempo y esfuerzo labrándose un prestigio frente al resto de la empresa o ante los clientes externos.
 
8. Hay una comunicación fluida, espontánea y natural entre los miembro del equipo. Los sentimientos se expresan con respeto hacia la intimidad y la imagen del compañero. Hay pocos formalismos.
 
9. Las diferencias de estilo, de maneras de comunicar, de habildades y de enfoques no se interpretan como una amenaza a la unidad del equipo, sino como una oportunidad para enriquecerlo.
 
10. Periódicamente hay una reflexión sobre cómo mejorar los procedimientos y los resultados del equipo y, si resulta necesario, se examina también la dinámica grupal.

Poesía, emociones y comunicación en el blog II

Escrito por cuidando-comunicacion 22-06-2009 en General. Comentarios (0)

Fuente: Sáenz, Y (2008). Tacones de azúcar. Sial/ Fugger Poesía. 1ª Edición

Queridas hijas de mi vientre

y de mis pechos

cuajados de besos;

de mi boca

plagada de versos,

y de mi ardor...

 

Queridas hijas

mías,

ambas dos.

Hoy

os quiero leer mí

testamento.

 

Os dejo

en este poema

el pan

de las estrellas,

las hormigas que se

conmueven

cuando barro el patio,

y las carcajadas sordas

del limonero.

 

Incluyo también

los pimientos

sembrados de odas,

las lágrimas

desbordadas al veros

dormir,

y el vuelo limpio

de los ojos

de vuestra abuela.

 

No me olvido

del poema

de Ángel González

que me saqueó

la pasión;

del olor a plancha

en la casa materna

de la sierra,

y de la declaración

de amor de

vuestro padre.

 

Os dejo

(por supuesto)

mi viejo bolso.

Está cosido con

mis pestañas

y dentro atesoro

la noche de amor

que viví en el desierto.

(Cuidado al abrirlo

hijas mías,

que aún guarda

una duna ardiendo.)

 

Queridas frutas

aún metidas en mis

entrañas,

aún por terminar

de parir vuestra propia

vida.

Os dejo

(para terminar)

lo más

valioso para mí;

mi ignorancia

de la maldad

y mi utopía

de vivir.

 

Yolanda Sáenz de Tejada

 

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La empatía y... una silla

Escrito por cuidando-comunicacion 29-03-2009 en General. Comentarios (0)

http://cuidando-comunicacion.blogspot.es/img/Empatia_silla.jpg 

 

¿Recordáis las tres fases de la actitud empática ayudándonos de esta silla?

Aceptato de inconditilo

Escrito por cuidando-comunicacion 29-03-2009 en General. Comentarios (0)

http://cuidando-comunicacion.blogspot.es/img/Aceptato_Inconditilo.jpg 

¿Qué es para tí la Aceptación Incondicional del Otro (AIO)?

Cuidando la comunicación en quirófano

Escrito por cuidando-comunicacion 07-03-2009 en General. Comentarios (0)

http://cuidando-comunicacion.blogspot.es/img/Quirofano_clic.jpg  

No hay lugar para nada más que descubrirse ante la encomiable labor de los profesionales que trabajan en quirófano,y aún más desde la perspectiva de las emociones y de la comunicación: día tras día tienen que hacer frente a múltiples barreras, unas veces físicas (mascarillas, escafandras, uniformes, esterilidad y sus campos, mesas y cajas de equipos, gran variedad de instrumentos y aparatos, espacio frío y cerrado, posturas corporales, verdaderos retos para la comunicación verbal y no verbal...), otras psicológicas (la tensión emocional de saber que hay una vida literalmente en sus manos, la incertidumbre a veces del “no saber qué nos vamos a encontrar”, incertidumbre también ante los resultados, la información posterior al paciente y a la familia, las reacciones de estos, operaciones maratonianas, las sesiones clínicas, la consciencia del riesgo de accidentes laborales de diversa índole...), otras profesionales (escasez de recursos humanos; movilidad profesional; experiencia, especializaciones y niveles de formación diversos y desiguales; guardias...).


Por eso, el descuido de habilidades relacionales básicas, descuidadas cuando dentro del quirófano se acusa (p.e. Esto tendrías que saberlo ya), se amenaza (p.e. Esta es la última vez que te lo repito, Te vas a enterar de lo que es bueno), se exige (p.e. Mañana lo vas a hacer tú solito y lo vas a hacer bien por la cuenta que te trae), se usa el sarcasmo (p.e. No te preocupes que dentro de 20 años te reirás de todo esto; Sí claro, a las 3 nos vamos todos contigo, hayamos o no acabado la operación), se etiqueta (p.e. Es una loca, una histérica), se generaliza (p.e. Siempre la misma historia con ésta, no da nunca pie con bola), se juzga (p.e. Es débil de carácter), se menosprecian los argumentos del otro (p.e. Eso que dices no importa tanto como lo que aquí tenemos entre manos), se enfatizan los aspectos negativos frente a los positivos (p.e. Esto va cada día peor, mira la hora que es...), y se hace uso de un lenguaje corporal brusco y cortante, frío y distante, agresivo (incluso con gritos y algún que otro gruñido), ese descuido lleva consigo una bajada de nivel en la eficacia y en la eficiencia de todos los aspectos del desempeño profesional, un menor grado de concentración en la tarea, menor nivel de aprendizaje en los profesionales de nueva incorporación, aumento de nuestra tensión física y emocional, mayor insatisfacción individual y grupal, menor espíritu de equipo con el consiguiente descenso del rendimiento y enrarecimiento de las relaciones, aumento en el número de bajas laborales, escalada de actitudes agresivas, sentimientos de hartazgo, desgana, apatía, de baja autoestima y de impotencia en los profesionales, mayor rechazo a “lo nuevo”, un empeoramiento de la calidad de vida familiar al ser más proclives a trasladar problemas relacionales del trabajo al hogar...). Entiendo que las barreras mencionadas en el primer párrafo son gruesas y altas, y que forma parte de la rutina profesional diaria un continuo enfrentamiento a las mismas

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¿Qué podríamos hacer para mejorar la eficacia y la eficiencia, la satisfacción profesional, el número de bajas, la desgana y el hartazgo, la autoestima, el aprendizaje, la acogida al “nuevo” y a “lo nuevo”, las actitudes agresivas, nuestro estrés físico y emocional, nuestra calidad de vida familiar...?


Qué tal el intento de asumir las habilidades de comunicación como una técnica más a aprender junto con otras de carácter quirúrgico, con un amplio espacio para la mejora y la investigación, y con un inmenso abanico de ventajas para todos, incluidos, cómo no, nuestros pacientes. Hoy día, la oferta de formación en conocimientos, habilidades y actitudes emocionales y relacionales es generosa, y desde aquí animo a los compañeros de quirófano a que la aprovechen. Adelante.


Pedro Ventura

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