Cuidando la Comunicación

Epícteto y la Comunicación Terapéutica

 

    23:30 h en una planta de hospital:

   La cuidadora de una paciente sale de su habitación al ver pasar a una compañera de enfermería a la que le reprocha, con muy malos modales, el no haberle traído la almohada que pidió hace aproximadamente 1 hora.

   En otra habitación de la misma unidad, un paciente se queja muy enfadado al enfermero que le acaba de dejar una medicación importante de haber sido despertado, «¡con lo que me cuesta quedarme dormido!».

   Al final del pasillo opuesto, el padre de otra paciente reprende indignado a otra compañera por no haberle administrado aún los calmantes a su hija, «no entiendo cómo, con lo mal que está, no habéis empezado por ella. ¡Estoy harto, la dejáis la última todas las noches, esté bien o mal!».

 

   Está claro que la labor asistencial del personal de enfermería no es precisamente fácil y puede conllevar un desgaste emocional importante que nos conduzca, con el tiempo, a experimentar el temido síndrome de Burnout. ¿Cómo aplicar técnicas como la escucha activa, la empatía activa y concreta, y la aceptación del otro cuando nos sentimos injustamente tratados y en un entorno lleno de tensión y de múltiples demandas?

   Es precisamente en ese entorno en el que la autora y compañera Clara Valverde encuentra la solución para afrontar estas situaciones de la manera más sana: la Comunicación Terapéutica (CT), comunicación opuesta a la Social (CS); «En la CS, la responsabilidad de la calidad de la comunicación es de las dos personas que se están relacionando… En la CT, la responsabilidad de que la comunicación sea lo más eficaz posible corresponde al profesional, es parte de su trabajo. El papel del paciente (y de los que lo rodean) consiste en expresar su malestar, a su manera, para que la enfermera pueda conocerle y así ayudarle mejor» 1; Clara propone un ejemplo interesante frente a la siguiente respuesta de un paciente o de alguien cercano al mismo, ¡No hago más que llamar y no vienen a atenderme! y así ilustrar ambos estilos de comunicación:

1.      Respuesta desde la CS:

o    El profesional piensa: “¡Qué pesado es este señor! No le pasa nada. Sólo busca atención”. El profesional dice: “Mire, estoy muy ocupada y hay muchos pacientes. Ya he venido un montón de veces esta mañana. ¡A ver si puede estar tranquilo un rato!”

2.      Respuesta desde la CT:

o    El profesional piensa: “Este paciente/cuidador no parece estar muy a gusto. Llama a menudo. Puede ser que se sienta solo o nervioso. Esta situación no es cómoda pero voy a intentar averiguar qué le pasa”. El profesional dice: “Veo que no está muy contento. Dentro de un tiempo tendré un ratito. Si quiere vengo y me cuenta cómo le van las cosas” 1.

   En este ejemplo, una vez más se pone de manifiesto la conexión entre pensamientos, acciones y… ¿qué ocurre con las emociones, el segundo eslabón de esa cadena? En muchas ocasiones, ante respuestas agresivas nuestra CT se ayudará de reflexiones como la atribuida al filósofo estoico Epícteto (55-125 dC) para realmente desenvolvernos dentro de los márgenes de una óptima relación de ayuda:

 

   «Recuerda que no ofende el que insulta o el que golpea, sino el opinar que ellos son ofensivos. Cuando alguien te irrite, sé sabedor de que es tu juicio el que te irrita» 2.

  

Este post está dedicado a una carismática compañera, Yolanda.

 

 

1. Valverde C. (2007) Comunicación terapéutica en enfermería. Difusión Avances de Enfermería. 1ª Edición.

2. Riso W. (2009) El camino de los sabios. Filosofía para la vida cotidiana. Planeta. 1ª Edición.

 

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